Está en todas partes. Miremos donde miremos, encontramos el diseño gráfico en forma de carteles, anuncios, envases, libros o páginas web. A cada paso que damos, en cada momento, en nuestra casa mirando el ordenador, en el trabajo o mientras damos un paseo por la ciudad, encontramos el trabajo de los diseñadores gráficos, a quienes no se les concede la importancia que tienen.
La comunicación es el medio que vincula y une a las sociedades y el diseño gráfico es una herramienta relevante en ese aspecto; no solo para informar y comunicar, sino que también influye en la reflexión y el análisis crítico, en la promoción y la comercialización de todo producto o servicio que existe. Razones que han hecho que se convierta en un importante agente que propicia el crecimiento económico de cualquier comunidad o empresa.
El diseño gráfico es tan cotidiano que informa sobre promociones o llama la atención para que repares en algún producto o servicio. Al mismo tiempo, se convierte en un agente de cambio al promover ideas a través de las diversas estrategias que utiliza. A modo de ejemplo, una simple revista: se resalta y ordena la información, complementándola con recursos gráficos y visuales que facilitan una mejor comprensión del contenido.
Sin el diseño gráfico, todas las marcas serían iguales, los servicios no tendrían manera de comunicarse si no fuera por escrito y las empresas e instituciones no tendrían identidad propia. Las publicaciones resultarían tan planas como aburridas y, en consecuencia, el mundo sería más insípido, más soso y carente de personalidad visual.
El diseño gráfico comunica, ordena y jerarquiza la información y los datos para generar impacto visual y conceder un sentido estético en todo soporte en el que sea aplicado. Su objetivo es lograr que la comunicación resulte más efectiva.
El valor del diseño gráfico
Un buen diseño gráfico aporta valor a los servicios y productos de cualquier tipo de negocio. Estamos en un mercado altamente saturado de opciones, por lo que una presentación visual efectiva marca la diferencia entre atraer la atención del consumidor y resultar indiferente. Lo que saben muy bien nuestros amigos de Seriffa es un estudio de diseño gráfico y digital en donde prima la estética y la funcionalidad con un concepto claro y coherente que hace cada proyecto único y especial.
En el mundo digital en el que vivimos, resulta muy fácil olvidarse del poder que tiene el formato impreso. Sin embargo, las revistas de diseño, los folletos o los flyers pueden convertirse en una herramienta de gran valor para las empresas que buscan una conexión más factible con sus clientes.
Hoy en día, son muchas las empresas que son muy buenas en lo que hacen: tienen buenos productos y prestan un buen servicio. Pero no triunfan en el mercado y su negocio no funciona. El problema puede encontrarse en la imagen que transmiten y, en ese punto, entra el diseño gráfico. Un buen diseño gráfico ayuda a proyectar en el público una imagen más profesional y a comunicar con mayor eficacia lo que ofrece. Mediante el diseño de la página web, la imagen que se proyecta con el packaging, la imagen corporativa… se genera en el cliente una sensación que va a equilibrar la balanza a favor o en contra de la empresa. En el mundo del marketing, no se trata tanto de lo que es como de lo que parece. En el marketing, la partida se juega exclusivamente en la cabeza del consumidor. Así de sencillo.
Lo que no quiere decir que no haya que ofrecer calidad; al contrario, se tiene que ofrecer, pero también transmitir. Si se ofrece, pero no se transmite, algo falla. Cuando un consumidor piensa que una empresa no está a la altura de sus expectativas a causa de un diseño poco atractivo… Da igual lo bueno que sea, la partida queda perdida de antemano. Al menos en la mayoría de los casos.
El diseño gráfico tiene un papel imprescindible en lo que respecta al éxito de una empresa, ya que aporta valor a los productos o servicios que ofrece. Con una competencia tan grande en todos los sectores, una presentación visual efectiva puede marcar la diferencia entre captar la atención de los consumidores y atraerlos o pasar desapercibida y perderlos. Además, el diseño gráfico de los distintos elementos que proyectan la imagen de una empresa ayuda a que la percepción que el público tiene de ella sea más o menos positiva, afectando de forma directa a la manera en la que interactúa con los productos o servicios que se ofrecen. Lo que nos lleva a conocer aquellos aspectos en los que, gracias al diseño gráfico, las empresas ganan valor.
El valor que aporta el diseño gráfico
Venimos diciendo que los mercados están saturados y es una realidad que permite que el diseño gráfico se destaque y aporte valor a las empresas. Una herramienta clave que marca la diferencia competitiva y destaca frente a la competencia. Un producto o servicio que cuenta con un diseño atractivo y único se diferencia a nivel visual de las ofertas similares. Este aspecto resulta especialmente importante en aquellos sectores que ofrecen productos muy similares en lo que a funcionalidad o precio respecta. Un diseño visual innovador y llamativo se convierte en el factor decisivo que va a hacer que el consumidor elija una u otra opción.
También influye en el aumento del valor que el cliente percibe sobre el producto o servicio. Un producto con packaging elegante, moderno y de calidad puede resultar más valioso a los ojos del consumidor, aunque tenga la misma funcionalidad que cualquier otro producto similar. Esto es debido a que el diseño visual afecta directamente a las emociones y expectativas de los consumidores.
Para comprobar este hecho, basta con colocarse en un lineal de supermercado y mirar el empaquetado de los productos; solo con ver algunas cajas o etiquetas, la cabeza genera su propia sensación sobre ellas. Colores, tipografía, forma de los envases… afectan a lo que se está dispuesto a pagar.
Del mismo modo, un servicio que se representa con elementos gráficos profesionales bien elaborados produce una percepción de mayor calidad y confianza, por lo que los clientes estarán dispuestos a pagar más.
De manera que el diseño gráfico permite a las empresas justificar precios más elevados o posicionarse como una marca premium.
Llegamos a uno de los aportes más importantes del diseño gráfico a las empresas: la creación de una identidad fuerte y sólida de su marca. Las marcas con mayor éxito son las que tienen una identidad visual coherente, con logotipos, tipografías, colores y elementos gráficos que representan en su conjunto la esencia de la empresa.
Estos elementos gráficos ayudan a que la marca sea reconocible y a transmitir los valores y la personalidad de la empresa. Esta imagen tiene que ser reconocible en todos los elementos corporativos de la empresa como las tarjetas de visita, los catálogos o la rotulación de los vehículos. Un diseño bien ejecutado en estos elementos tiene como resultado una imagen coherente y capaz de comunicar aspectos clave como la profesionalidad, la innovación, la confiabilidad o la creatividad, los cuales influyen en la percepción que tiene el consumidor y su decisión de compra.
Ya sea en un entorno físico o en uno digital, el diseño gráfico resulta indispensable para mejorar la experiencia de usuario. En los productos físicos, un buen diseño puede hacer que el empaquetado resulte más atractivo, funcional e intuitivo. Lo que facilita su uso y aumenta la satisfacción del cliente. También pude hacer que el recorrido por la tienda resulte agradable y fácil de seguir si se utiliza una señalización atractiva y divertida.
En el campo digital, como las páginas web o las aplicaciones, el diseño gráfico influye en la usabilidad y accesibilidad del usuario. Un diseño web con una buena estructura visual, clara, atractiva y fácil de manejar produce una experiencia positiva en el usuario, lo que aumenta la probabilidad de conversión y fidelización.
Por último, señalaremos que el diseño gráfico ayuda a que la comunicación sea más eficaz cuando se trata de mensajes clave. A través de un cartel publicitario, una infografía, una campaña en las redes sociales o un simple folleto, se puede transmitir información de forma clara y visualmente atractiva.
Gracias a los diferentes elementos con los que cuentan los diseñadores gráficos, son capaces de sintetizar los mensajes, guiar la atención del cliente a lo importante de cada producto o servicio, llevar la vista al lugar indicado, etc. Se utilizan las imágenes y los textos con una finalidad comercial y con el diseño gráfico se mejora la comprensión del mensaje y se hace que sea memorable, lo que se traduce en un mayor impacto en la decisión de compra de los clientes.
El diseño gráfico es una poderosa herramienta. Genera emociones y conexiones con y entre los consumidores. Mediante el uso estratégico de los colores, las formas y tipografías, una empresa puede evocar en su público sentimientos como la confianza, la alegría, la nostalgia o la curiosidad.
Lo que demuestra que no tomamos una decisión de compra con la cabeza, sino con el corazón, ya que las emociones que provoca el diseño gráfico pueden ser decisivas.

